Problemas para dormir: tengo insomnio

por | Ene 27, 2018 | 0 Comentarios

Los problemas del sueño afectan a buena parte de la sociedad. Según las estadísticas, el 10% de la población padece un trastorno de insomnio, aunque se estima que estos datos pueden llegar al 40%. Es decir, 4 de cada 10 personas tienen problemas para dormir.

Todos hemos sufrido alguna o varias veces la famosa “mala noche”. Ésta pudo ser debida a la preocupación por alguna circunstancia personal, algún acontecimiento que fuera a producirse en los días posteriores, o también como consecuencia de una enfermedad. Sin embargo, cuando la situación deja de ser esporádica y persiste noche tras noche es cuando comienzan los problemas.

El cansancio, la somnolencia diurna, la falta de atención y de memoria hacen mella en nuestra vida, perjudicando notablemente nuestras tareas laborales y cotidianas, hasta el punto de llegar a ser incapacitante. Además, nuestro carácter también se ve afectado, estamos más irritables, malhumorados y sensibles ante cualquier situación que nos acontece, lo cual empeora nuestras relaciones sociales y el clima de convivencia.

Y se da la circunstancia curiosa o incluso paradójica, de estar tan cansados y somnolientos que cada noche creemos que vamos a caer rendidos en la cama; sin embargo, cuando llega la hora de dormir, volvemos a tener los mismos problemas de siempre.

Pasan los días, la situación no mejora y empiezan las preguntas: cuánto tiempo podré aguantar así. A la complicada situación de no poder dormir se le añade la preocupación de este hecho. La cosa, lejos de mejorar, empeora. Hay que buscar soluciones. Las primeras llegan de la mano de remedios naturales y/o farmacológicos, que nos proporcionan una mejora a corto plazo (semanas), pero que, como muchos habréis comprobado, al cabo de un tiempo los problemas para dormir vuelven a aparecer, haciendo que la situación se cronifique cada vez más.

 

¿Qué puedo hacer?

Empezaré diciendo que el insomnio, al igual que otros problemas del sueño, es una “enfermedad”, que está tipificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la clasificación internacional de enfermedades (CIE) y por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en el manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales (DSM). Tener claro este punto es crucial para su solución, porque implica un ejercicio de responsabilidad por parte de la persona: no sólo el hecho de reconocer que se tiene un problema, sino también la necesidad de buscar ayuda para solucionarlo.

Personalmente, considero que el insomnio es una enfermedad devaluada a nivel social y clínico. Un problema que cuando comienza se le resta bastante importancia, hasta que la situación no es prácticamente insostenible. Y esto es algo que no deja de asombrarme, más aún, cuando la investigación científica ha demostrado sobradamente las consecuencias del insomnio y su relación con otras enfermedades físicas y mentales. De hecho, la calidad del sueño es un factor asociado a la salud, al bienestar y a la calidad de vida, por lo que debería de haber una mayor conciencia general cuando comenzamos a tener un problema en este ámbito.

Lo primero, como en toda enfermedad, es la evaluación y diagnóstico del problema. Lo indicado es acudir al médico para realizar este cometido, ya que hay que descartar cualquier causa de tipo fisiológico que pueda estar ocasionando los problemas para dormir, por ejemplo, los despertares a lo largo de la noche pueden tener su origen en algún problema respiratorio (apnea del sueño).

Una vez concluido este paso, y descartados los problemas de tipo fisiológico, el tratamiento recomendado para el insomnio es la terapia cognitivo-conductual, herramienta base de la terapia en psicología, la cual ha demostrado, según la literatura científica, ser la terapia más eficaz a largo plazo. El psicólogo, por su parte, realizará una segunda evaluación para comprobar qué factores son los que están provocando los problemas para dormir y, en base a éstos, propondrá la intervención a llevar a cabo (hablaremos de ello en futuros posts).

Para concluir, me gustaría invitarte a reflexionar si merece la pena comprometer tu salud y bienestar general a causa del insomnio, sobretodo, cuando hay soluciones disponibles para resolver el problema.

Lorena Fernández

(Psicóloga colaboradora en el blog de Psicología Bay)

 

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