Preguntas frecuentes

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La terapia psicológica es un tratamiento que, como su propio nombre indica, se aplica para resolver problemas o enfermedades de naturaleza psicológica.

El objetivo de la terapia es propiciar una serie de cambios en la persona a nivel psicológico. Estos cambios operan a distintos niveles: síntomas somáticos, comportamientos, pensamientos, emociones, motivación, comunicación, relaciones, trabajo, familia, personalidad, identidad personal, metas, valores y otros constructos psicológicos implicados. El objetivo de la terapia depende del problema concreto que se presenta.

Se recomienda acudir a terapia cuando nos encontramos ante un problema o situación que nos provoca un malestar persistente y que empieza a afectarnos en una o varias áreas de nuestra vida, como son la personal, familiar, social y/o laboral.

Se debe también acudir a terapia cuando nos lo recomiendan personas significativas de nuestro entorno, porque a veces a nosotros mismos nos cuesta verlo.

La terapia se divide en varias etapas: entrevista inicial, evaluación, diagnostico y tratamiento.

En la entrevista inicial se produce la primera toma de contacto entre el paciente y terapeuta. Aquí se recoge la demanda de la persona que acude a consulta y se identifican los objetivos a conseguir.

Durante el proceso de la evaluación delimitamos el problema a tratar utilizando diferentes instrumentos y técnicas. Todos los instrumentos y técnicas que utilizamos cuentan con los estándares científicos exigidos para la medición de las variables.

Una vez establecido el diagnostico, se lo comunicamos al paciente, nos ponemos a su disposición para resolver cualquier duda al respecto y le proporcionamos una propuesta de tratamiento.

A partir de ahí, se va trabajando poco a poco para alcanzar los objetivos propuestos. Según el tratamiento prescrito, se aplican las técnicas adecuadas a cada momento del proceso terapéutico. Los objetivos deberán ser revisados cada cierto tiempo, para comprobar el efecto de la terapia y realizar cambios de estrategia oportunos.

La elección del tratamiento se realiza en base al caso particular. No todos los problemas tienen la misma sintomatología, ni la misma gravedad, ni se dan en el mismo contexto, ni limitan a la persona de misma manera; por lo cual, en cada caso, se requieren diferentes técnicas y terapias.

El problema a tratar no es el único factor a tener en cuenta, sino también la propia persona que va a recibir el tratamiento. Cada persona es distinta y, por lo tanto, requiere un estudio particular. La terapia, en este sentido, debe ser flexible y adaptarse a cada caso de forma individual.

Nuestro equipo de psicólogos selecciona aquellas técnicas y terapias que han demostrado, en investigaciones científicas, mayor eficacia con el problema a tratar (Terapia Cognitivo-Conductual, Terapias de Tercera Generación, Terapia Sistémico Familiar y Terapias Psicodinámicas como la Basada en la Mentalización y la Focalizada en la Transferencia).

Las sesiones de terapia suelen durar entre 50 minutos y 1 hora. La frecuencia de inicio suele ser semanal, aunque no necesariamente, y luego irse reduciendo conforme la persona va mejorando.

El tiempo total de duración de la terapia depende de varios factores. Cuanto más complejo y grave es el problema que la persona viene a tratar, mayor tiempo se necesita para cumplir los objetivos.

No es lo mismo si la persona viene para tratar una fobia simple que si nos encontramos ante un trastorno de la personalidad. En salud mental, al igual que ocurre en otros campos de la salud, hay distintos niveles de gravedad que implican diferentes tipos de tratamientos.

En concreto, para un diagnóstico que se mueva únicamente en síntomas psicopatológicos visibles (ansiedad, fobias, depresión, adicciones…) la Terapia Cognitivo-Conductual, la Terapia Centrada en Soluciones o las Terapias de Tercera Generación (Psicología Positiva o Mindfulness) pueden tener éxito en el plazo de pocos meses (3, 6 ó 9 meses).

Sin embargo, cuando el problema es más profundo (identidad, apego, personalidad, trauma…) y el tratamiento requiere otro tipo de terapias más largas y complejas (Terapia Basada en la Mentalización, Terapia Basada en la Transferencia, Terapia Dialectico-Conductual…), el plazo puede estar comprendido entre 1 y 2 años y, dependiendo de la gravedad y cronificación del trastorno, tal vez más tiempo.

La información aparecida durante la terapia está protegida al más alto nivel por la Ley de Protección de Datos y también por el Código Deontológico de la Psicología, de obligado cumplimiento para todo psicólogo colegiado. Por lo tanto, lo que se habla en terapia, queda en terapia.

La confidencialidad, sin embargo, tiene excepciones importantes que estamos obligados a mencionar. Por ejemplo, ante la posibilidad de que alguien esté recibiendo daño o se encuentre en peligro, los psicólogos tenemos la obligación legal y moral de proteger a las posibles víctimas. Asimismo, un juez tiene el poder de llamarnos a declarar y, en ese caso, tendríamos la obligación de responder a sus preguntas, saltándonos la confidencialidad de la terapia.

Como se puede apreciar, la vulneración de la confidencialidad terapéutica obedece a casos extremos que, afortunadamente, hasta la fecha nunca se nos han presentado en nuestro ejercicio profesional.

Desde luego que no. La psicoterapia es una técnica eminentemente conversacional y, por lo tanto, el terapeuta suele indagar y preguntar muchas cuestiones, siempre de interés para el tratamiento, pero ello no significa que el paciente esté obligado a responderlas.

A veces, el paciente no está preparado todavía para tratar ciertos temas. En estos momentos, con total seguridad y confianza, el paciente puede preferir no responder y solicitar cambiar de tema. Este derecho al silencio se debe respetar.

A cambio de la confidencialidad y del derecho al silencio, es importante que aquello que sí se decide comentar sea sincero y se ajuste a la realidad. Beneficia mucho a la terapia trabajar con información verídica y no con datos falsos.

La terapia psicológica requiere constancia y una determinada frecuencia para su éxito. Se recomienda cambiar las citas únicamente por motivos importantes.

En cualquier caso, nosotros agradecemos que se nos avise con 48 horas de antelación, para tener tiempo de reorganizar la agenda.

En caso de una ausencia que no esté justificada por una causa importante y que tampoco se haya avisado con 48 horas de antelación, deberá abonarse la sesión perdida.

La psicoterapia es algo que no se puede realizar de forma obligada. Las personas adultas que acuden a consulta deben venir por su propio pie. En ese sentido, debemos tratar de que las personas que creemos que necesitan ayuda tomen la decisión y la responsabilidad de acudir a terapia por sí mismas.

Podemos hablar, escuchar y negociar. Podemos comprender, sentir e insistir. Podemos mostrarle nuestra preocupación por el daño que se está haciendo, empatizar con sus resistencias a dejarse ayudar, demostrarle nuestro amor y nuestro apoyo.

Podemos ofrecernos como acompañantes, tal vez en contexto de terapia de pareja o familiar, o simplemente como un apoyo. Podemos pactar, aunque sea, una sola sesión de prueba, para que la persona pueda tener al menos una experiencia y decidir después si quiere continuar o no.

Cuando, a pesar de todo nuestro esfuerzo y preocupación, la persona que nos preocupa decide no dejarse ayudar, tal vez seamos nosotros los que, en base a esta negativa, tengamos que tomar algunas decisiones y empezar a relacionarnos con el problema que nos genera de otra manera.

Los tratamientos farmacológicos en salud mental deben ser prescritos por un médico especialista en psiquiatría. En caso de necesitar terapia combinada con tratamiento farmacológico, le pondremos en contacto con un psiquiatra de nuestra confianza. En algunos trastornos graves, el enfoque multidisciplinar es fundamental y conviene que psicólogo y psiquiatra trabajen juntos en equipo.

En caso de que el problema trascienda los límites de la psicología (por ejemplo, una dolencia médica), o bien no pertenezca a nuestro ámbito de trabajo dentro de la psicología (selección de personal, psicología deportiva, orientación educacional y otros campos que no trabajamos), le asesoraremos debidamente y le derivaremos al profesional correspondiente.

Dudar es sano. Estaremos encantados de resolverte cualquier duda por teléfono o por email.