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Siete consejos psicológicos para estar en casa

El periodo de confinamiento en casa decretado por el gobierno debido al coronavirus puede llegar a generar sufrimiento psicológico por los problemas de adaptación que conlleva. Para muchos, se trata de un choque emocional y de un cambio drástico en la forma de vivir. Aunque sea por unas pocas semanas, estos cambios son capaces de causarnos diversos trastornos transitorios que pueden llegar a complicarse. 

Como ocurre con cualquier cambio importante, tenemos que adaptarnos. La clave está en qué hacemos para adaptarnos a esta situación de forma favorable o, si esto no es posible, de la manera menos perjudicial que podamos. Las crisis también son oportunidades, cuando sabemos aprovecharlas y aprender de ellas.

Con el objetivo regularnos mejor emocionalmente, a continuación os sugerimos una serie de consejos que la investigación ha demostrado valiosos en periodos de adaptación a cambios:

1) Reduce la sobreinformación. Mantener la ansiedad en niveles bajos nos permitirá realizar actividades constructivas, en lugar de quedarnos dándole vueltas a lo mismo para tratar de calmarnos y, paradójicamente, obteniendo un efecto contrario. Elige uno o dos momentos del día para informarte: una hora para leer los periódicos o para ver los telediarios del mediodía y de la noche. Recordemos que los medios informativos viven de alimentar nuestras emociones y, lamentablemente, su objetivo comercial no suele coincidir con las emociones más beneficiosas. Por supuesto, no tomarse en serio las informaciones de fuentes poco fiables que, por ejemplo, inundan las redes sociales.

2) Limita el tiempo ante las pantallas. Móviles, ordenadores y tablets son tentadores porque generan bienestar rápidamente. Son placenteros porque excitan las vías dopaminérgicas del cerebro (y por eso son adictivos), pero no generan una auténtica satisfacción a medio o largo plazo. Las redes sociales en exceso producen insatisfacción crónica, ya que la estimulación que proporcionan es pobre y fugaz.

3) Combate la soledad y el aislamiento. Si, por el contrario, vives solo y alejado de los tiempos modernos, tal vez sea un buen momento para reconciliarte con la tecnología. Esto te permitirá estar en contacto con tus seres queridos por videoconferencia, muy recomendable en estos casos. Llama por teléfono también con cierta frecuencia. Háblales de cómo te sientes y preocúpate por ellos. 

4) Pactos familiares de no agresión. Convivir con la familia a veces no es fácil y, si es obligatorio, menos aún. Tal vez sea un buen momento para aprender a tratarnos con respeto y sellar la paz. Además, es necesario respetar los espacios personales. Aunque estemos en casa todos juntos, nos viene bien tener un espacio propio donde podamos estar con nosotros mismos.

5) Establecimiento de rutinas. La vida hay que organizarla y esto no es una excepción. Antes de caer en el caos, es mejor seguir unas rutinas de sueño, comidas, limpieza, aseo personal y también algo de ejercicio físico. No necesitamos al mundo laboral para que nos regule estas cuestiones. Los niños, por su parte, pueden hacer tareas en su horario acostumbrado, es decir, el horario escolar, aunque mejor con cierta flexibilidad.

6) Ponte retos de dificultad media. Puede que éste sea un buen momento para hacer aquello que siempre te quejas de no tener tiempo para hacer. Puedes leer esa novela, desempolvar tus maquetas, sacar la máquina de coser, realizar ese cursillo online que te vendría bien, reordenar todas las fotos familiares, hacer una limpieza a fondo, escribir un par de ideas que te rondan la cabeza… Apuesta por las tareas no pasivas, manuales o intelectuales. En definitiva, mantente activo y distraído, pero en una tarea que requiera cierto esfuerzo y de la cual te puedas sentir orgulloso al final.

7) Actitud y afrontamiento positivos. Más allá de centrarnos en los inconvenientes individuales, como que no nos dejen salir de casa, recordemos por qué estamos haciendo esto. Quedarnos en casa no solo previene el contagio del coronavirus, sino todo tipo de contagios y, además, reduce al mínimo el número de accidentes que requieren intervención hospitalaria. Esto alivia al sistema de salud pública, que es el objetivo primordial, para que no se colapse y todos podamos tener acceso a la asistencia sanitaria cuando lo necesitemos. Por otro lado, esta parálisis temporal contribuye a minimizar el descalabro económico, el cual va a ser muy doloroso, pero sería más grave si no hacemos nada y el alcance de la pandemia es mayor. Y tal vez un frenazo en el consumo mundial suponga también un alivio medioambiental al planeta.

 

¿Qué explicación se debe dar a los niños sobre lo que está ocurriendo?

Lejos de alarmar a los niños diciéndoles que salir a la calle es peligroso, que se pueden contagiar de algo malísimo y alimentar así su miedo, es mejor explicarles que estamos llevando a cabo un comportamiento conjunto y coordinado por el bien de la sociedad. Intentamos entre todos no propagar una epidemia: un trabajo en equipo que requiere constancia y valor. En realidad, se trata de un tipo de heroísmo. Si nosotros lo tenemos claro, podremos trasladárselo fácilmente. Los niños pueden entender esto desde los cinco años. Confiemos en ellos. Recordad también establecer rutinas con ellos (deberes por la mañana, ocio por la tarde, comidas, sueño, etc.). Y, aunque todos perdemos los nervios a veces, procurad no dejar de transmitirles el afecto incondicional que necesitan.

EN RESUMEN, sin una conciencia benévola y una planificación adecuada, estas semanas en casa van a parecernos una pérdida de tiempo, de trabajo y de ocio. Por lo tanto, intentemos reevaluar la situación, darle la vuelta a esta desventaja y convertirla en algo que también pueda tener un sentido positivo para nosotros. ¿Qué podemos hacer en este tiempo? ¿Cómo podemos aprovecharlo? ¿De qué manera decidimos vivirlo? Está en nuestra mano.

Por nuestra parte, os deseamos mucho ánimo para pasar esta temporada. Estamos a vuestra entera disposición para cualquier duda o cuestión que os pueda surgir. Os recordamos que si el malestar psicológico debido a esta situación es excesivo, siempre podéis solicitar una consulta para tratarlo más en detalle. Esperamos de corazón que la situación se resuelva ocasionándonos a todos el menor daño posible. Recuerda que juntos podemos conseguirlo.

 Vicente Bay y Lorena Fernández