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Síndrome post-vacacional

por | Sep 6, 2016 | 0 Comentarios

Cada año por estas fechas, y cada vez en mayor número de medios, aparece la noticia del llamado “síndrome post-vacacional”. Como suele ocurrir en estos casos, se trata de etiquetas que los medios utilizan demasiado a la ligera, convirtiendo en enfermedad lo que en la mayoría de los casos es algo completamente normal. En primer lugar, no existe en los manuales de diagnóstico psicopatológico actuales (el DSM-5 y la CIE-10) semejante síndrome o trastorno. En todo caso, podríamos hablar de Trastorno Adaptativo, es decir, eso que nos sucede cuando no conseguimos adaptarnos con éxito a un estresor impactante que aparece en nuestras vidas. Sin embargo, para diagnosticar un Trastorno Adaptativo, cuyo estresor en este caso sería la vuelta al trabajo, los síntomas deben revestir mucha más gravedad y persistir más en el tiempo de lo que se le suele atribuir al “síndrome post-vacacional”.

¿Significa esto que no hace falta hacer nada? Esto ya depende de cada cual. Durante esta adaptación pueden aparecer algunos síntomas aparejados al estrés: insomnio, cefaleas, malestar digestivo, cambios de humor, taquicardias, tristeza, irritabilidad, fatiga, etc. No obstante, estos síntomas suelen desaparecer en pocos días sin ningún tipo de ayuda ni, por supuesto, la necesidad de recurrir a fármacos. No obstante, si para nosotros es un palo volver al trabajo, como siempre tenemos dos opciones: rendirnos y sufrirlo pasivamente o, bien, tomar cartas en el asunto y afrontarlo de forma activa y constructiva. Un proceso de adaptación se produce cuando debemos transitar entre dos situaciones muy distintas, lo cual ya nos da una pista de la estrategia a seguir: debemos conseguir que dicha transición se haga de forma suave, poco a poco, de la manera menos estresante posible.

Sin ánimo de ser exhaustivo, voy a proponer algunas medidas que, aunque son recomendables en general, conviene tenerlas presentes ahora más que nunca:

  • Para que el cambio sea menos brusco, conviene volver de vacaciones antes de agotarlas, en lugar de querer aprovechar hasta el último minuto para llegar a casa en la víspera.
  • Días antes de empezar a trabajar, es bueno sincronizarse con el horario laboral, es decir, comenzar a madrugar y así irnos pronto a la cama. Dormir las horas suficientes es clave.
  • Hacer deporte y comer equilibrado nos permitirá vivir el cambio más fuertes, sanos y cargados de endorfinas.
  • Puede que se haya acumulado mucho trabajo en nuestra ausencia. Es recomendable empezar poco a poco y por aquello que más nos guste hacer. No hay que ponerse al día enseguida. Intenta tomarte tu tiempo.
  • Mejor evitar llevar trabajo a casa. El tiempo libre no se llama así por estética. Programa actividades de ocio incluso antes de concluir tus vacaciones.
  • Es un buen momento para empezar con buen pie con los compañeros. Responder a las buenas palabras y a las sonrisas. Tratar de intercalar conversaciones que no tengan que ver con el trabajo, como recordar las vacaciones recién disfrutadas. Un clima desenfadado siempre ayuda.
  • Las tareas organizadas de forma resolutiva son menos estresantes. Por el contrario, darle vueltas a los problemas sin llegar a poner soluciones aumenta el estrés.
  • Una agenda bien programada puede ayudar a preocuparse de cada cosa a su tiempo, en lugar de ir arrastrando y acumulando preocupaciones.
  • Conviene distraer la atención del trabajo de vez en cuando. Tomarse descansos reales y aprovechar las comidas para despejarse, con familia o con amigos si se puede. Si comes con los compañeros, siempre se puede desviar la conversación hacia otros temas.
  • Las situaciones pueden reevaluarse de forma más positiva casi siempre. Para ello es bueno pensar en los motivos por los que uno va a trabajar: el sueldo, tu familia, tu carrera, el futuro… La rutina además tiene sus beneficios. En una vida estructurada con las necesidades más básicas cubiertas es más fácil ser feliz.

Vicente Bay

 

Para terminar, os dejo un vídeo de la psicóloga Lydia Brea (http://www.psicologalydiabrea.es/), donde explica algunas cuestiones clave a pie de calle durante un informativo.

 

La psicóloga Lydia Brea, de Madrid, en un informativo.