Diagnóstico y tratamiento de los Trastornos de la Personalidad en Oviedo, Gijón. Asturias

Trastornos de la personalidad

Diagnóstico y tratamiento de los Trastornos de la Personalidad en Oviedo, Gijón. Asturias

¿Cómo se define la personalidad?

La palabra personalidad proviene del término latino persona, personae. El término persona hacía referencia a las máscaras teatrales utilizadas en la antigüedad por los actores. La persona (la máscara) determinaba el papel o el rol que el personaje desempeñaba en la obra. En términos figurados, si pudiéramos entender la vida como una obra de teatro, los personajes seríamos nosotros y nuestras personalidades estarían definiendo el papel que desempeñamos en este drama.

Desde el punto de vista psicológico, la personalidad se define como una estructura psíquica compleja compuesta por un patrón de emociones, cogniciones, actitudes y conductas habituales, formando parte de la identidad del individuo. Esta estructura puede explicar por qué distintos individuos reaccionan de forma distinta ante situaciones idénticas; es decir, explica gran parte de las diferencias individuales en el comportamiento.

Además, la personalidad está integrada por elementos (rasgos) que son estables en el tiempo y consistentes a través de las diferentes situaciones que el individuo experimenta. Por ello, la personalidad permite predecir en cierta medida la conducta de la persona. Sin embargo, también existen otros elementos cognitivos, motivacionales y afectivos que son más flexibles y que se adaptan a cada situación y a las circunstancias culturales y vitales de la persona.

¿Qué son los patrones de la personalidad?

Un patrón de personalidad es una predisposición a comportarse, pensar y sentir de una determinada manera. Mientras este patrón goce de cierta flexibilidad para adaptarse a las distintas situaciones de la vida, más probable será que nos encontremos bien regulados emocional y socialmente. Sin embargo, cuando esta predisposición para comportarse se vuelve rígida y desadaptativa, nos hallamos ante una personalidad disfuncional y, en consecuencia, nos desregularemos con facilidad.

De menor a mayor grado de disfuncionalidad, podemos considerar que la persona posee un determinado rasgo de personalidad, estilo de personalidad, tipo de personalidad o, en los casos más extremos, hablaríamos de un trastorno de personalidad. No es necesario llegar a tener un trastorno para que nuestra personalidad nos genere conflictos. Los estilos y los tipos de personalidad también pueden resultar problemáticos, aunque no de forma tan generalizada como los trastornos.

Ningún patrón de personalidad se puede considerar negativo por sí mismo, sino sólo en la medida en que genere una disfuncionalidad en la vida de la persona. Ser narcisista, dependiente o evitativo no es un problema cuando estos patrones de personalidad están bien regulados y no están demasiado presentes en el repertorio conductual de la persona.

La ausencia completa de un patrón de personalidad concreto también puede generar conductas disfuncionales. Alguien que no es nada dependiente, nada narcisista o nada evitativo, probablemente también generará problemas en diversas áreas de su vida.

¿Qué son los trastornos de personalidad?

La persona que padece un trastorno de personalidad muestra un patrón de conducta inflexible y desadaptativo, que limita las oportunidades de aprender nuevas conductas, además de la frecuente existencia de acciones que fomentan círculos viciosos y la gran fragilidad emocional ante situaciones de estrés. Este patrón de conducta se manifiesta de manera constante en el tiempo, y las consecuencias afectan al funcionamiento diario de la persona debido al un malestar subjetivo que le genera.  

Este comportamiento desadaptativo se puede manifestar en diferentes áreas como son la cognitiva (formas de procesar el pensamiento, percepción de uno mismo), afectiva (como muestra sus emociones), conductual (como se comporta el individuo ante los demás, mecanismos de defensa primario) e interpersonal (como interactúa con los otros). Su inicio comienza en la adolescencia o en la edad adulta temprana, aunque suelen consultarse hasta tiempo después.

Los trastornos de personalidad se dividen en 3 grupos que engloban 11 trastornos.

  • Personalidades erráticas, emocionales y teatrales: límite, narcisista; antisocial e histriónicos.
  • Individuos raros y excéntricos: paranoide, esquizoide y esquizotípico.
  • Individuos temerosos con marcada ansiedad: dependiente, obsesivo-compulsivo, pasivo-agresivo y trastorno de evitación.
  • Existe un cuarto núcleo denominado mixto y atípico para aquellos casos que no se acomodan bien a ninguno de estos tres grupos.

 

¿Cómo se evalúan los trastornos de personalidad?

Cuando existe una personalidad desadaptativa, la aparición de síntomas psicopatológicos (depresión, ansiedad, adicciones, conflicto…) es sólo la punta del iceberg, es decir, lo más visible de un cuadro psicopatológico más profundo. La persona es consciente de estos síntomas, porque le generan malestar, pero no de la personalidad que los sostiene. La personalidad disfuncional que ha generado tales síntomas está debajo de la línea de visibilidad del cuadro psicopatológico, como ocurre con el cuerpo del iceberg, y el terapeuta debe estar entrenado para saber evaluarlo o tampoco lo verá.

En Psicología Bay la evaluación la llevamos a cabo a través de una entrevista clínica semiestructurada y de la administración del instrumento de evaluación psicológica Inventario Clínico Multiaxial de Millon IV, MCMI-IV, de Th. Millon, S. Grossman y C. Millon (Pearson, 2018).

En la primera entrevista se recoge el motivo principal de la consulta, información general sobre la vida del paciente (laboral, social, familiar, sanitaria…) y los objetivos que la persona persigue acudiendo a terapia. Se explora la existencia de problemas de apego en la infancia y posibles traumas vividos, aunque sólo como una primera toma de contacto informativa y sin profundizar en ello.

Con los resultados de esta entrevista y de la prueba MCMI-IV, se elabora el diagnóstico y, en una segunda entrevista, se le comunica y se le explica al paciente, junto con una propuesta de tratamiento personalizada. La evaluación deberá continuar a lo largo de todo el tratamiento, dado que la terapia es un viaje de autoconocimiento que no se completa en dos sesiones.
 

¿Qué es el Trastorno Límite de la Personalidad?

Las personas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) se caracterizan por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad y una notable impulsividad. Son personas muy sensibles a las circunstancias ambientales. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Esfuerzos intensos para evitar un abandono real o imaginado.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.
  • Trastorno de identidad: autoimagen o sentido de sí mismo marcado y persistente.
  • Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).
  • Conducta suicida recurrente, gestos o amenazas o conducta autolíticas.
  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo
  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira
  • Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves. 

 

¿Qué es el Trastorno Narcisista de la Personalidad?

Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad manifiestan una pauta generalizada de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía. Este comportamiento se inicia al principio de la fase adulta. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Gran sentido de autoimportancia. Exageración de los logros y capacidades. Deseo de ser reconocido como superior sin unos logros proporcionados.
  • Preocupación por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Creencia de ser "especial" y único. Sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus.
  • Exigencia de una admiración excesiva por parte de los otros.
  • Expectativas irrazonables que se manifiestan con el derecho a recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus objetivos.
  • Manipulación y explotación de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Falta de empatía: dificultad para reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Sentimientos de envidia a los demás o creencias de que los demás le envidian a él.
  • Comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias

 

¿Qué es el Trastorno Antisocial de la Personalidad?

Las personas con Trastorno Antisocial de la Personalidad muestran un patrón intrusivo de desprecio y violación de los derechos de los demás. Este comportamiento se inicia en la infancia o a principios de la adolescencia y continúa en la fase adulta. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, lo que se muestra por realización reiterada de actos que son motivo de detención.
  • Falsedad, como se muestra en mentiras reiteradas, utilizar un alias o engaños a otros para su propio beneficio.
  • Impulsividad o fracaso en planificar el futuro.
  • Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones a los demás.
  • Desprecio temerario por su seguridad o la de los demás.
  • Irresponsabilidad consistente, como se muestra por el fracaso reiterado para mantener una conducta laboral o el honor en las obligaciones financieras.
  • Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia a, o a racionalizar que ha hecho daño, ha maltratado o robado a otra persona.



¿Qué es el Trastorno Histriónico de la Personalidad?

Las personas con Trastorno Histriónico de la Personalidad presentan una pauta de emocionalidad y de búsqueda de atención exageradas. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • No se sienten cómodo en las situaciones en las que no son el centro de la atención.
  • La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  • Muestran una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  • Utilizan permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismos.
  • Tienen una forma de hablar excesivamente impresionista y carente de detalles.
  • Muestran conductas de autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  • Son fácilmente influenciables por los demás o por las circunstancias.
  • Consideran sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad. 



¿Qué es el Trastorno Paranoide de la Personalidad?   

Las personas con un Trastorno Paranoide de la Personalidad muestran desconfianza intrusiva y sospecha de los otros de manera que sus motivos son interpretados como malévolos. El inicio del trastorno se detecta en el comienzo de la fase adulta. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Sospecha sin base suficiente de que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
  • Preocupación por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la amistad de los amigos y personas cercanas.
  • Desconfianza excesiva en los demás por un miedo incontrolable de que la información sea utilizada de manera maliciosa contra él/ella.
  • Percepciones ocultas o amenazantes en notas o sucesos benignos.
  • Rencor persistente hacia las conductas negativas que otros les pudieran perpetrar.
  • Distingue ataques a su carácter o a su reputación que no son aparentes para otros y reacciona con rapidez de manera colérica o de contraataque.
  • Sospechas recurrentes sin justificación en cuanto a la fidelidad de la pareja.

Estas conductas no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno psicótico y no son debidas a los efectos fisiológicos directos de una condición médica general.

¿Qué es el Trastorno Esquizoide de la Personalidad?

Las personas con Trastorno Esquizoide de la Personalidad manifiestan una pauta generalizada de indiferencia hacia las relaciones sociales y marco restringido de expresión emocional. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • No se desea ni se disfruta las relaciones íntimas, lo que incluye ser parte de una familia.
  • Casi siempre escoge actividades solitarias.
  • Escaso o nulo interés sexual hacia otra persona.
  • Le producen placer pocas actividades, si le produce placer alguno.
  • Carece de amistades íntimas o confidentes a menos que sean familiares en primer grado.
  • Parece indiferente a los halagos o críticas de los demás
  • Muestra frialdad emocional, desapego o afectividad aplanada


¿Qué es el Trastorno Esquizotípico de la Personalidad?

Las personas con un Trastorno Esquizotípico de la Personalidad presentan una pauta generalizada de déficits en relaciones interpersonales y distorsiones cognitivas o perceptuales, así como conductas excéntricas. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Ideas de referencia: interpretación incorrecta de sucesos casuales a los que se les da un significado especial.
  • Creencias inusuales o pensamiento mágico que influye en la conducta y es inconsistente con las normas subculturales.
  • Experiencias perceptuales poco frecuentes, incluyendo ilusiones corporales.
  • Pensamiento y habla poco usual.
  • Suspicacia o ideación paranoide.
  • Conducta o apariencia rara, excéntrica o peculiar.
  • Afecto constreñido o inapropiado.
  • Carencia de amigos o confidentes, que no sean familiares en primer grado.
  • Ansiedad social excesiva que no disminuye con la familiaridad y tiende a estar asociada con miedos paranoides más que con enjuiciamientos negativos sobre sí mismo.
             

¿Qué es el Trastorno de la Personalidad por Evitación?

Las personas con un Trastorno de la Personalidad por Evitación muestran un patrón general de inhibición social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad a una valoración negativa por parte de los demás. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Evitación de trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal importante debido al miedo a las críticas, la desaprobación o el rechazo.
  • Reticencia a implicarse con la gente si no está seguro de que va a agradar.
  • Restricciones en las relaciones íntimas debido al miedo a ser avergonzado o ridiculizado.
  • Preocupación por la posibilidad de ser criticado o rechazado en las situaciones sociales.
  • Inhibición en las situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad.
  • Autoestima baja: definición de si mismo como socialmente inepto, personalmente poco interesante o inferior a los demás.
  • Reticencia a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades debido a que pueden ser comprometedoras. 

           

¿Qué es el Trastorno de la Personalidad por Dependencia?

Las personas con un Trastorno de la Personalidad por Dependencia muestran unas necesidades profundas y generalizadas de que cuiden de ellos o ellas. Esto lleva a una conducta de sumisión, quejas y miedos de separación. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Dificultades para tomar decisiones cotidianas si no cuenta con un excesivas indicaciones y reafirmaciones por parte de los demás.
  • Necesidad de que otros asuman la responsabilidad en las principales parcelas de su vida.
  • Dificultad para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación.
  • Dificultad para iniciar proyectos o para hacer las cosas a su manera debido a la falta de confianza en su propio juicio o en sus capacidades más que a una falta de motivación o de energía.
  • Gasto excesivo del tiempo en obtener cuidado y apoyo de los demás, hasta el punto de hacer voluntariamente cosas que le son desagradables.
  • Sentimientos de desamparo cuando está solo debido temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo.
  • Búsqueda urgentemente de una nueva relación que le proporcione el cuidado y el apoyo que necesita al finalizar otra relación.
  • Preocupación de forma no realista por el miedo a que le abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

           

¿Qué es el Trastorno de la Personalidad Obsesivo-Compulsivo?

Las personas con un Trastorno de la Personalidad Obsesivo Compulsivo tienen una preocupación con el orden, perfeccionismo y control mental e interpersonal a costa de la flexibilidad, apertura y eficiencia. Se pueden observar las siguientes conductas:

  • Preocupación por los detalles, las normas, las listas, el orden, la organización o los horarios, hasta el punto de perder de vista el objeto principal de la actividad.
  • Perfeccionismo que interfiere con la finalización de las tareas. Puede ser incapaz de acabar un proyecto porque no cumple sus propias exigencias, que son demasiado estrictas.
  • Dedicación excesiva al trabajo y a la productividad con exclusión de las actividades de ocio y las amistades.
  • Excesiva terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores.
  • Incapacidad para tirar los objetos gastados o inútiles, incluso cuando no tienen un valor sentimental.
  • Reticencia a delegar tareas o trabajo en otros, a no ser que éstos se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas.
  • Estilo avaro en los gastos tanto para la persona como para los demás. El dinero se considera algo que hay que acumular con vistas a catástrofes futuras.
  • Rigidez y obstinación.


¿Qué otros patrones de la personalidad pueden ser disfuncionales?

Personalidad depresiva: La persona ya no considera el placer o la felicidad como algo posible de alcanzar en su vida. Son tendentes al desanimo y de pensamiento pesimista. No sólo tienen un concepto negativo de sí mismos, sino también del mundo que les rodea y del futuro que les espera. A veces esta depresividad viene predispuesta genéticamente, aunque también puede provenir de haber vivido experiencias de pérdidas importantes en sus vidas, haberse criado en una familia triste, vivir en un entorno pobre a nivel de estímulos o no tener perspectivas de vida esperanzadoras.

Personalidad pasivo-agresivo: La persona suele ser muy dependiente, pero no de forma sumisa como las personas con Trastorno de la Personalidad por dependencia, sino de forma negativista, oposicionista y crítica. Obedecen de mala gana y no terminan de resolver sus decepciones. Dependen de aquello que detestan, ya sea un trabajo o una relación, y no terminan de aceptarlo ni de soltarlo. Permanecen en una ambivalencia que es una continua fuente de disputas. Su conducta recorre un patrón errático entre explosiones de ira, resistencia pasiva, intensa culpa y vergüenza. Su manera de oponerse a los demás de forma pasiva los lleva a adoptar estrategias como la procrastinación, el silencio, la lentitud o la ineficiencia en las tareas. Viven resentidos, descontentos e irritables.

Personalidad Sádica: La persona encuentra placer en el sufrimiento ajeno. Suelen ser individuos que han sufrido en el pasado o que no acaban de encontrarse bien consigo mismos. Comprobar que los demás también sufren les produce cierto alivio. Son capaces de ejercer ellos mismos las agresiones y humillaciones, obviando los derechos de los demás y sus sentimientos. Suelen ser hostiles y combativos. Las consecuencias destructivas de su conducta les son indiferentes. La dominancia, las conductas persecutorias y la agresividad les delatan, aunque puedan ejercer profesiones y roles socialmente aceptados.

Personalidad masoquista: La persona se relaciona con el mundo de manera servil y excesivamente sacrificada, lo que puede provocar que los demás abusen de ellos. Tienen un concepto muy negativo de sí mismos y, sin ser conscientes de ello, consideran congruente que los demás les traten con desprecio y desconsideración, así como sentirse humillados y avergonzados. El sufrimiento y la angustia pueden resultar reconfortantes para ellos. Pueden sentir placer de forma invertida, cuando la reacción normal ante la situación sería el dolor. Se recrean de forma morbosa en sus desgracias pasadas y se muestran ansiosas, apenadas, inquietas y quejumbrosas.

Personalidad Tempestuosa: Este rasgo puede entenderse en cierto sentido como contrario a la melancolía, muy cercano al concepto clínico de “manía”, según el cual la persona se muestra en exceso alegre y animada. A veces está actitud de euforia persistente puede resultar irritante para los demás. A pesar de su pasión, se aburren con facilidad y pueden dejar muchos planes sin terminar. En su conducta más extrema pueden ser temerarios. Impredecibles, dispersos, impetuosos y, por momentos, iracundos y ansiosos. Suelen tener una imagen sobreestimada de sí mismos.

Tratamiento de los trastornos de personalidad

Por su naturaleza, los trastornos de personalidad requieren un tratamiento psicológico capaz de realizar cambios a niveles profundos. La psicoterapia de corte psicodinámico es el tratamiento de elección para estos casos y suele ser de larga duración.

La terapia debe ir acorde al momento concreto del paciente y su trastorno. En estos casos, es muy difícil estandarizar o protocolizar ninguna propuesta de tratamiento. La estrategia a seguir debe generar unas guías de actuación a largo plazo, pero al mismo tiempo ser capaz de trabajar con las vicisitudes que van surgiendo en el día a día.

Por lo tanto, la mejor alternativa de tratamiento debe reunir de forma integrativa las mejores terapias y técnicas de la psicología especializada en personalidad.

Algunas de las mejores terapias de elección para el abordaje integral de los trastornos de personalidad, y que tal vez se podría aplicar en este orden, son:

  1. Terapia Dialéctico Conductual
  2. Terapia Basada en la Mentalización
  3. Terapia Focalizada en la Transferencia
  4. Terapia de Esquemas

Además de estas terapias psicodinámicas, a los pacientes con trastorno de la personalidad también les pueden ayudar algunas técnicas concretas de los siguientes enfoques terapéuticos:

  • Terapia Cognitivo-Conductual
  • Mindfulness
  • Terapia de Aceptación y Compromiso
  • Terapia Sistémica Familiar
  • Terapia Centrada en Soluciones

 

El éxito de la terapia en el tratamiento de la personalidad dependerá en gran medida de su versatilidad, esto es, de la capacidad de la terapia para ir adaptándose a cada momento concreto del desarrollo y curso del trastorno.


- American Psychiatic Association (2014). Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5th Ed.) Madrid: Editorial Médica Paramericana.
- Belloch, A., Sandín, B., y Ramos, F. (2020). Manual de psicopatología, vols I y II. Madrid: McGraw-Hill.
- Caballo, V., Salazar, I., y Carrobles, J. A. (2014). Manual de psicopatología y trastornos psicológicos. Madrid: Pirámide.
- Caligor, E., Kernberg, O., Clarkin, J., y Yeomans, F. (2020). Terapia dinámica para la patología de la personalidad. Bilbao: Desclée de Brouwer.
- Forti, L. et al. (2015). Personalidad: exploración, diagnóstico y tratamiento. Madrid: Enfoque.
- Millon, T. (2006). Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Barcelona: Masson.
- World Health Organization. (1992). The ICD-10, Classification of Mental and Behavioural Disorders. Clinical Descriptions and Diagnostic Guidelines. Geneva.

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